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Cómo comer durante las festividades y
no morir en el intento
Al terminar el período de festividades de
fin de año, la balanza casi siempre acusa recibo. Uno, dos, tres
y hasta cinco kilos demás son el resultado de días de comilona y
festejos casi ininterrumpidos. Carnes, ensaladas, hidratos de
carbono y, por sobre todo, postres y dulces,
¿qué se puede
hacer para evitar este desenlace?
Algunos
consejos
Evitar el abuso del alcohol, de
alto contenido calórico y de azúcar.
Reemplazar las carnes muy
grasosas (cordero, cerdo, embutidos y conservas) por carnes
blancas o rojas magras.
Reemplazar el arroz y/o papas
por ensaladas surtidas.
Realizar alguna actividad
física como caminar, trotar o andar en bicicleta.
No coma todo lo que tiene a
mano porque se lo ofrecen, ya lo pagó y está incluido en el
menú, las tías le dicen que coma o, simplemente, “ya que
estamos...”.
Antes de salir de su casa rumbo
a una reunión por las fiestas coma alguna fruta, verdura o
caramelo ácido y, sobre todo, no ayune durante todo el día en
espera de la gran cena. En caso contrario, tenderá a llenarse de
aperitivos y tentempiés, que son los que más engordan.
Anímese a cambiar las
tradiciones, reemplace los platos habituales, ricos en grasas y
aptos para climas fríos, por otros más frescos y con menos
grasas y poder calórico.
Las frutas secas son muy sanas
pero tenga en cuenta que contienen muchas calorías. Consúmalas
“al natural”, no caramelizadas (como las garrapiñadas),
cubiertas con chocolate o en cualquier otra presentación que
agregue calorías extra.
Más información
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comer ni beber de más.
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En el verano,
prevenir la deshidratación de los ancianos es fundamental
Si bien
las altas temperaturas del verano afectan a todos, los chicos y
los ancianos suelen ser los más afectados.
En general los
niños no piden agua y realizan mucha actividad física, por lo
cual los padres deben estar muy atentos a si el chico parece
estar somnoliento y acalorado. En los ancianos la deshidratación
puede pasar inadvertida por lo que suelen quedarse dormidos o
desvanecidos con frecuencia, dado que su ritmo biológico es más
lento y, cuando tienen sed, ya están deshidratados.
Por eso es
fundamental controlar los intervalos en los que los adultos
mayores y niños ingieren líquidos y, en caso de que hayan pasado
varias horas sin tomar, insistirles para que se hidraten.
Más información
Consejos médicos: Deshidratación en el anciano.
Los refrescos comerciales no son aconsejables para prevenir la
deshidratación.
Niños y ancianos, los más vulnerables.
Recomiendan extremar las precauciones para impedir la
deshidratación en niños y ancianos.
Los ancianos hipertensos pueden sufrir mayor deshidratación en
verano.
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