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Astrología
médica
En la
astrología antigua se ha relacionado cada zona u órgano del
cuerpo con las posiciones de los planetas. Distintas
investigaciones han demostrado que existen dos posiciones que
predominan para conocer las posibles inclinaciones a zonas
sensibles en el organismo: la posición del Sol y del Ascendente.
La primera señala el órgano que puede estar o resultar afectado,
mientras que la posición del Ascendente (signo que se eleva en
el instante del nacimiento por el horizonte) es el dato
fundamental que revelará el nivel de resistencia del organismo.
Además, durante el análisis se debe considerar la posición del
regente del signo. Así, podemos indicar que cada planeta se
sincroniza con un impulso determinado del organismo y, a su vez,
se corresponde con un signo:
El
Sol: sistema cardiovascular, arterias
mayores y lado derecho del cuerpo. Su función vital es la
visión.
Mercurio: cerebro, lengua, manos, vesícula biliar, huesos
pares, muslos, estados de hiperexcitación del sistema nervioso,
neurastenia, neuralgia, trastornos psíquicos y del habla.
Venus: genitales femeninos, nalgas, caderas, enfermedades
venéreas y diabetes.
Marte: cabeza, hemoglobina, genitales masculinos, procesos
inflamatorios, oído izquierdo, síncopes, heridas, quemaduras,
lesiones por objetos cortantes, pérdida de sangre y procesos
febriles.
Luna:
estómago, vientre, lado izquierdo del cuerpo, entrañas, útero,
senos, sistema linfático, todos los órganos en forma de media
luna, el proceso de menstruación, epilepsia y estados
catarrales.
Júpiter: hígado, arterias mayores y enfermedades ligadas a
trastornos metabólicos por alimentación.
Saturno: oído derecho, bazo, huesos, articulaciones
(y enfermedades del sistema osteoarticular), dolencias
catarrales crónicas, dientes y problemas de oído por afectación
de los
huesillos internos.
Urano: nervios, medula ósea, pantorrillas y tobillos.
Neptuno: glándula pineal, sistema nervioso vegetativo
(vago-simpático ) y enfermedades psíquicas.
Plutón: se sabe muy poco aún. Relacionado con procesos
tumorales y el colon (ascendente, transverso, descendente, recto
y ano).
Clasificación a
través del signo
Aries: rige la cabeza y la cara a nivel del encéfalo, de los
centros nerviosos y estructural de los huesos craneanos.
Concentra la energía en la región cervical, cerebro espinal,
rostro y cara. Deben estar atentos ante posibles
accidentes congestivos en dichas zonas. Muchos arianos tienden a
la inestabilidad hipofisiaria y sus repercusiones en las
glándulas suprarrenales. Otros puntos sensibles son las
vértebras cervicales y riñones. Requieren continuidad en sus dietas.
Tauro: rige el cuello y la garganta, a nivel interno la faringe,
la laringe y el cerebelo, y a nivel estructural la
columna vertebral. Su zona crítica es la base del cráneo
y los conductos del cuello. Son sensibles a la
laringitis, anginas o disfonías crónicas. Deben vigilar su
dentadura, y pueden tener desórdenes endocrinos a nivel tiroideo y ovárico. Si la zona
cervical es la afectada, pueden sufrir tortícolis. Resulta
difícil elaborar un régimen tipo ya que en el caso de
alteraciones de las tiroides requieren asistencia médica.
Géminis: omóplatos, clavículas, brazos, húmero y vías
respiratorias en general. En general, las alteraciones en estas
zonas suelen aparecer durante la adolescencia. El sistema
respiratorio es una zona especial para los geminianos, y su
oxigenación suele describirse como menor en relación a los otros
signos, con tendencia a la toxemia sanguínea. Presentan trastornos neurovegetativos o depresivos, ansiedad, afecciones
alérgicas y suelen sufrir calambres musculares en brazos, los
muslos y contracciones del pectoral menor. Presentan
sensibilidad en la segunda, tercera y cuarta vértebra
lumbar, y deben realizar ejercicio
físico para aumentar su oxigenación, acompañando esta práctica
con una alimentación sana.
Cáncer: pecho, codo, estómago, páncreas, esternón y
costillas. El órgano central es el estómago; su funcionamiento defectuoso
origina
trastornos en la asimilación de alimentos, digestión y
nutrición. Pueden sufrir flatulencias, pesadez, somnolencia o
mal aliento. Deben prestarle atención a los mecanismos de
fijación del calcio, que pueden originarse en desequilibrios
nutricionales; su terapéutica consiste en alimentarse en
horarios fijos, en un ambiente de tranquilidad y manteniendo un buen balance nutricional.
Leo:
corazón, espalda, antebrazo, sangre, columna vertebral dorsal y
hueso radio. Su órgano frágil es el corazón. El sistema
circulatorio puede ser vulnerable, de allí que puedan padecer
afecciones coronarias, arteriosclerosis, aneurismas, arteritis,
trombosis, etc. Una dieta sana, aire puro, ejercicio físico
moderado e hidroterapia son alguna de las recomendaciones para
mantenerse saludable.
Virgo: carpo y metacarpo óseos, área ventral: ombligo,
intestino delgado, plexo solar y peritoneo. Los intestinos son
su punto débil, y las afecciones en él pueden ser variadas:
enteritis, fermentación, flatulencias, aerofagia, infecciones
microbianas. El origen puede hallarse en perturbaciones del
sistema nervioso o en una dieta deficiente y desordenada. Puede haber momentos de ansiedad tendiente a la
hipocondría. También puede existir relajación del sostén
abdominal, lo que requiere de intervención médica. Es básico mantener horarios fijos en las comidas, con sosiego y
prestando atención a la masticación.
Libra: caderas, riñones y columna vertebral lumbar. Los
riñones aparecen como punto de sensibilidad. Puede afectar el
anillo de la región lumbar y la periferia. Hay una
tendencia a las patologías del sistema nervioso simpático y las
glándulas suprarrenales.
Escorpio: órganos sexuales, perineo, ano, vejiga, intestino
grueso, sacro y cóccix. El sistema genital y urinario es su zona
de sensibilidad. Los riesgos de
infección y de inflamación son muy habituales. Las alteraciones
sanguíneas suelen ser algunas de las manifestaciones tempranas y
pueden originar furúnculos, abscesos o problemas de piel.
Predisposición a las varices. Vigilando su alimentación pueden
prevenir tales manifestaciones; el principal cuidado es no
consumir alimentos que contengan aditivos químicos.
Sagitario: muslos, arterias, venas femorales, nervio ciático
y fémur. La tradición señala que es el hígado la zona más
vulnerable. La mala circulación sanguínea, acné, rosácea, fatiga
renal y obesidad pueden ser parte de un mal funcionamiento de
este órgano. Otro punto importante son las vértebras lumbares y
los calambres en los muslos. Conviene prevenir desequilibrios
respetando una dieta baja en grasas y tratar de no consumir
alcohol, sal y azúcar.
Capricornio: rodillas, aparato hematopoyético, tejidos
cartilaginosos, rótula y articulación de la rodilla. El sistema
óseo articular es en general la parte más vulnerable. Puede
presentarse mala fijación del calcio y perturbación en la
función de las fibras colágenas en la reparación de tejidos. Las
rodillas y los muslos son puntos amenazados. Pueden aparecer
eccemas, lesiones cutáneas o afecciones dentales. Deben evitar
alteraciones en el metabolismo de las purinas y del calcio a
través de su dieta.
Acuario: pantorrillas, articulación talo–calcáneas, aparato
hematopoyético, médula ósea, bazo y huesos de la pierna (tibia y
peroné). Se pueden experimentar alteraciones en la sangre, que
pueden ir desde desequilibrio en los componentes hasta toxinas
mal eliminadas, con riesgo de inflamaciones y reumatismo
articular. También pueden presentarse varices o flebitis, ya que
la circulación sanguínea es frágil.
Piscis: pies y dedos, aparato linfopoyético, sistema
glandular linfático. Tarso y metatarso óseos. Riesgos de
congestiones de intoxicación orientados hacia el sistema
linfático, sanguíneo y respiratorio. Hígado e intestinos
sensible. Los excesos tienen repercusiones a largo plazo.
Sensibilidad al frío o a los cambios bruscos de temperatura.
Más información
Félix Novella. Capilla del Monte. Tel: 03548-482523 /
011-155-156-5992
Dra. Liliane Bar.
Astrología Médica.
Astroheal (en inglés)
Medical Astrology Cs.
Allopathic Medicine (en inglés). |
Estrabismo: ¿se
puede tratar?
En esta
patología, los ejes visuales adoptan una posición distinta entre
sí a la que se requiere para el estado normal de la visión. Es
decir que se pierde el paralelismo de los globos oculares. Los
dos ojos no miran al mismo sitio, uno de ellos dirige la mirada
al objeto que fija, mientras que el otro se desvía en otra
dirección. La desviación puede ser bastante notoria y esto lo
convierten un defecto estético llamativo, pero puede haber casos
donde la desviación es muy pequeña y no se aprecia.
El
estrabismo se observa en cerca del 2% de los niños. El tratamiento
debe empezar tan pronto como sea posible cuando se ha hecho el
diagnóstico, con objeto de asegurar la mejor agudeza visual posible
y aumentar las probabilidades de una función visual binocular
normal. Es extremadamente raro que se supere el estrabismo verdadero
con el paso del tiempo.
Causas
No existe
causa única, se produce por la unión de varios factores, unos
conocidos, y otros aún que no han podido determinarse. Existe una
alteración de los músculos del ojo unido a una mala visión. Un ojo
se tuerce porque ve mal, y ve mal porque se tuerce. Por otra parte,
existe un factor hereditario, a veces asociado a diversas causas,
como sufrimiento fetal, infecciones, tumores, traumatismo, factores
emocionales, etc.
Tratamiento
Tratamiento
médico. Es
muy amplio: corrección óptica, anteojos, oclusiones con parches,
cristales especiales, ejercicios musculares, etc. Todo está
encaminado a intentar recuperar la visión del ojo afectado y mejorar
la acción de los músculos.
Tratamiento quirúrgico: Cuando el tratamiento médico no es
suficiente, se debe recurrir al tratamiento quirúrgico. La cirugía
se puede hacer sobre varios músculos de uno o los dos ojos. Puede
efectuarse a veces sin internación ni anestesia general.
Prevención
Todo recién
nacido debe ser revisado por el oftalmólogo desde su nacimiento, ya
que el desarrollo de la función visual se determina en los primeros
meses de vida. Un niño con estrabismo debe ser diagnosticado y
tratado precozmente para poder valorar las causas que lo producen,
evitar o tratar la ambliopía (ojo vago), y descartar patologías
oculares asociadas, como cataratas, lesiones retinianas
inflamatorias o tumorales, así como enfermedades del sistema
nervioso central.
Más información
Medline: estrabismo.
¿Podemos tratar el
estrabismo?
Causas, variantes y perspectivas.
Estrabismo pediátrico.
Tratamiento estrabismo
infantil.
Información general. Tratamiento.
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